Manifiesto del Blog
Han pasado tres semanas desde que empezó el verano.Tres semanas sin despertador, sin rutinas, sin la coraza del día a día.Tres semanas donde he tenido que convivir, no solo con mi pareja, mis hijos o mi familia…sino conmigo. El primer tramo fue raro.Me sentía a la defensiva, como si algo fuera a estallar.Pero no estalló.O
Hoy me he comprado una cargo bike. La típica bicicleta con sillitas para llevar a los niños al colegio. Una decisión sencilla, si se mira desde fuera. Pero para mí ha sido mucho más que eso. Es la primera vez en mucho tiempo que tomo una decisión por mí. No por los demás. No buscando
Un juicio, dos bandos, demasiadas heridas abiertas. Esta semana no he escrito. No porque no tuviera nada que decir, sino porque estaba viviendo. He estado dentro de una trama familiar que lleva años creciendo y que ha acabado en juicio. Estos días me he dedicado a sostener a los míos. Estar. Escuchar. Acompañar. Nada más.
Cerámica con torno Esta semana he hecho un curso intensivo de cerámica con torno.Cada mañana, al meter las manos en el barro, sentía cómo el tiempo se deshacía entre mis dedos y me olvidaba por completo del reloj, de las obligaciones, de las listas mentales que siempre cargo. No tenía la presión de hacerlo bonito.Ni
Desde fuera, parece que lo tengo todo:Trabajo estable.Pareja.Hijos.Un hogar. Pero por dentro…siento que no tengo nada. No tengo espacio para respirar.No tengo pausa.No tengo deseo.No tengo claridad.No tengo alegría.No tengo esa ligereza que alguna vez imaginé que traería «tenerlo todo». Me siento atrapada en la vida que se supone que es “la buena vida”.La que